Timbuktu, la legendaria ciudad perdida del Sahara en Mali

Las Ciudades Perdidas del Desierto: Leyendas que Resultaron ser Verdad

Índice
  1. Ubar: la ciudad perdida de Arabia que existió de verdad
  2. La ciudad perdida de Zerzura
  3. El Gran Zimbabwe y los reinos del desierto de Kalahari
  4. Petra: la ciudad que todos conocen pero pocos visitan bien
  5. La leyenda del Preste Juan y los reinos del desierto africano
  6. Timbuktú: la ciudad real que se convirtió en sinónimo de lo inalcanzable
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Los desiertos del mundo han sido el escenario de algunas de las leyendas más persistentes de la historia humana. Ciudades de oro, reinos desaparecidos, civilizaciones enterradas bajo la arena. La mayoría resultan ser mitos sin base real. Pero algunas, las más fascinantes, han resultado ser completamente ciertas.

Ubar: la ciudad perdida de Arabia que existió de verdad

Ubar, también conocida como Iram de los Pilares, aparece en el Corán como una ciudad de comerciantes extraordinariamente ricos que fue destruida por Dios a causa de su soberbia. Durante siglos fue considerada una leyenda. En 1992, un equipo arqueológico usando imágenes de radar del transbordador espacial Challenger identificó rutas de caravanas en el desierto de Rub al Jali que convergían en un punto concreto en lo que hoy es Omán.

La excavación reveló los restos de una ciudad octogonal amurallada, con torres y una fortaleza central, que había sido un punto clave del comercio del incienso. La ciudad no fue destruida por castigo divino, sino que literalmente se hundió: estaba construida sobre una caverna calcárea que colapsó, probablemente en el siglo IV o V d.C. La leyenda tenía base real: la ciudad existió, fue rica, y desapareció de forma repentina y dramática.

La ciudad perdida de Zerzura

Zerzura es una leyenda del Sáhara que lleva siglos tentando a exploradores. La describen como un oasis blanco en el desierto líbico, con palmeras datileras y una ciudad de piedra blanca habitada o abandonada según la versión. El nombre aparece en un manuscrito árabe del siglo XV y fue el objetivo de varias expediciones europeas en los años 20 y 30 del siglo XX, incluyendo al explorador húngaro László Almásy —el personaje real en el que se basa El Paciente Inglés.

Almásy encontró el Wadi Sura, un cañón en el desierto líbico con pinturas rupestres que representaban nadadores en un paisaje que hoy es absolutamente árido. No era Zerzura exactamente, pero era evidencia de que los desiertos guardan civilizaciones completas bajo la arena. La búsqueda sigue abierta.

El Gran Zimbabwe y los reinos del desierto de Kalahari

El Gran Zimbabwe no está técnicamente en un desierto, pero está en la frontera del Kalahari y fue durante siglos declarado "imposible" por los colonizadores europeos, que no podían aceptar que una civilización africana hubiera construido semejante complejo de piedra sin ayuda exterior. Las murallas del Gran Zimbabwe, construidas con bloques de granito sin mortero entre los siglos XI y XV, son el conjunto de ruinas de piedra más grande del África subsahariana.

Hoy la arqueología no tiene dudas: fue construido por la civilización Shona, fue el centro de un reino comercial que controlaba el oro de la región y comerciaba con la costa árabe e india. La leyenda europea de la ciudad perdida resultó ser simplemente racismo: una ciudad que estaba perfectamente documentada en las tradiciones orales locales.

Petra: la ciudad que todos conocen pero pocos visitan bien

Petra es el caso de ciudad perdida más famoso del mundo. La ciudad nabatea fue "redescubierta" por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt en 1812 disfrazado de árabe, pero los beduinos locales la conocían perfectamente. Se llama "descubrimiento" a lo que fue simplemente el momento en que un europeo la vio y lo escribió en un idioma que otros europeos podían leer.

Lo que Petra esconde más allá del Tesoro que aparece en las fotos: la ciudad tiene más de 800 tumbas talladas en la roca, un teatro romano con capacidad para 8.500 personas, una zona alta con sacrificios rituales y un sistema hidráulico que abastecía a 30.000 habitantes en un desierto donde no llueve. La ciudad visible es menos del 15% de lo que existe: el resto está sin excavar.

La leyenda del Preste Juan y los reinos del desierto africano

El Preste Juan fue durante siglos uno de los grandes mitos de la Edad Media europea: un rey cristiano poderoso que gobernaba un reino fabuloso en algún lugar de Asia o África, rodeado de maravillas naturales y riquezas inimaginables. Las cartas atribuidas al Preste Juan circularon por Europa desde el siglo XII y determinaron la política exterior de varios reinos.

La leyenda tiene probablemente varios orígenes mezclados: el Imperio Aksumita de Etiopía (cristiano desde el siglo IV), los reinos de la India cristiana, el Imperio Mongol. Lo que la leyenda revela es más interesante que la leyenda misma: Europa medieval sabía que existían grandes reinos al sur y al este del Sáhara, pero tenía tan poca información real que los llenó con fantasías de oro y milagros.

Timbuktú: la ciudad real que se convirtió en sinónimo de lo inalcanzable

Timbuktú existe, está en Mali y es accesible. La expresión "llegar hasta Timbuktú" como sinónimo del fin del mundo viene de su reputación en la Europa medieval como la ciudad más remota y más rica del mundo conocido. En el siglo XIV, el emperador de Mali, Mansa Musa, llegó a El Cairo en ruta al Hajj con tanto oro que deprimió el precio del metal durante una década. Timbuktú era su capital intelectual y comercial.

El declive de Timbuktú comenzó con la invasión marroquí de 1591 y se aceleró con el desplazamiento del comercio hacia las rutas atlánticas. Hoy es una ciudad pequeña en el borde del Sáhara, con madrasas medievales que siguen en pie y una universidad que en el siglo XV tenía más estudiantes que Oxford. La leyenda oscureció la realidad, que era todavía más impresionante.


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